Ciudadanía y la migración  

Última actualización el 5 de octubre de 2021

La ciudadanía es un elemento central del sistema internacional basado en los Estados. Por medio de las leyes sobre ciudadanía y derechos electorales, los Estados determinan quién pertenece al grupo de personas en cuyo nombre gobiernan y por quienes asumen responsabilidades ante otros Estados. En esta página se ponen de relieve las principales diferencias entre las leyes nacionales que regulan el acceso a la ciudadanía y los derechos de voto, prestando especial atención a la manera en que estas afectan a los migrantes internacionales.  
  
La concesión de la ciudadanía al nacer difiere en todo el mundo, al igual que las normas relativas a la naturalización. En la actualidad, la gran mayoría de los países aceptan la doble ciudadanía, ya sea para los inmigrantes, los emigrantes o ambos. Especialmente en Europa y América del Sur, es frecuente que los residentes extranjeros tengan derecho a votar en las elecciones tanto supranacionales como subnacionales del país de residencia. No obstante, solo cinco países del mundo les otorgan también el derecho a votar en las elecciones nacionales, y ninguno de ellos les permite presentarse como candidatos.  
  
El primer conjunto de indicadores que figura a continuación refleja las condiciones para adquirir la ciudadanía por ascendencia (ius sanguinis) o por nacimiento en el país (ius soli) en 177 países de todo el mundo, así como las normas relativas a la naturalización ordinaria, es decir, por residencia, en 41 países europeos. El segundo conjunto de indicadores muestra la variación en lo que respecta a los derechos locales de voto y candidatura de los residentes extranjeros en los Estados de la Unión Europea de los 27 (UE-27), Suiza, América y Oceanía. El último indicador muestra los patrones y las tendencias entre 1960 y 2018 en lo que respecta a la aceptación de la doble ciudadanía para los expatriados.